Artículo publicado en el diario Las Provincias

 

El movimiento cooperativista ha puesto ya sus ojos en el Cabanyal con el objetivo de revitalizar el frente marítimo. Hasta el momento, ya son cuatro las entidades que se han dirigido al Ayuntamiento y a la oficina del Plan Cabanyal para interesarse por solares y edificios completos con el fin de desarrollar proyectos.

En la oficina del plan del Cabanyal, tal como explica el director gerente, Vicent Gallart, «ya tenemos constancia de cuatro firmas que quieren implicarse en este tema». Una de ellas es una cooperativa de personas mayores de Madrid que tiene interés en construir una residencia con apartamentos y espacios comunes como salón de estar, comedor o zona de actividades, entre otros servicios.

Otra segunda cooperativa, en este caso valenciana, también está dirigida al mismo sector poblacional. El nombre del colectivo es ‘Resistir’ y sería para hacer una residencia para personas mayores.

Un tercer colectivo de interesados, Cabanyal Viure Coop., se dirige a un sector más joven y propone, tal como explican en redes sociales, «una propiedad común de inquilinos para residir, trabajar y tener un compromiso cívico de manera responsable en el Cabanyal». Incluyen valores como «habitar ecológicamente y con solidaridad» y luchar contra la gentrificación, es decir que nuevos inversores acaben desplazando con la compra de propiedades a los vecinos de toda la vida del barrio.

El Consistorio tiene que estudiar si cede suelo por unos años a cooperativas o lo saca a subasta

Una cuarta cooperativa ha nacido en el propio barrio. La entidad lleva por nombre ‘La Marítima. Coopera, proyecta y habita’.

El consejo rector de esta cooperativa está integrado por Pedro Rubio, presidente y arquitecto de profesión que ha trabajado en cooperativismo desde la década de los 70. También está Pepe Gavidia, gestor profesional como secretario; la inmobiliaria Francisca Mayor; y como vocales Paco Ortega, presidente de Acipmar y Ingeniero de Diseño; Juan Faus, comerciante del mercado del Cabanyal; Silvia López, de la empresa Todo bicis, Ignacio Pla, comerciante especializado en instalaciones medioambientales, y Olga Juhasz, de Apartamentos Barracart.

Pedro Rubio y Paco Ortega aseguran que, a pesar de que se dedican en pleno a sus profesiones, «hemos decidido crear una cooperativa sin ánimo de lucro. No la hemos constituido para buscar beneficios sino por el único interés de ayudar y poner nuestro granito de arena en rehabilitar el barrio. No queremos que esté muchos años estancado. Nos ofrecemos para dinamizar la zona, crear interés y ayudar a las personas que quieran establecerse».

Se encargarán de poner en contacto a vecinos que quieran constituir uniones o cooperativas concretas para crear viviendas con espacios comunes. «Es otro concepto de construcción. Supone una alternativa al mercado actual. Nosotros llevaríamos la gestión técnica, de construcción y financiera y el objetivo es priorizar que se cree empleo dentro de los Poblados Marítimos».

A la hora de efectuar los proyectos, aseguran que optarán por solares o edificios enteros. «Tendremos que buscar cooperativistas interesados en adquirir solares municipales que salgan a subasta. Y, además de las viviendas, ellos decidirían a qué fin quieren destinar los espacios comunes», añaden.

Otra opción que quieren explorar con la administración es «la permuta. Es decir, que puedan ceder ciertos solares y, a cambio de crear las viviendas, entreguen a la administración algunos de los pisos para viviendas sociales y así sería mucho más integrador, puesto que no se crearían ghetos de pisos sociales aislados en el barrio».

De momento, en La Marítima aseguran que hay cerca de 40 personas interesadas en contar con ellos para un proyecto. Algunos son vecinos que se marcharon o hijos de residentes que quieren volver. Añaden que su ámbito de actuación sería los barrios de Nazaret, Grao, Canyamelar, Cabanyal y Malvarrosa.

En la oficina del Plan del Cabanyal explican que ya se han reunido con varias de las cooperativas, «pero falta ver las fórmulas para llegar a acuerdos porque habrá que llevar los suelos o edificios a concurso. El proceso de la administración siempre es más pausado y habrá que sentarse a estudiar las opciones».

Deja una respuesta